A colación del plagio de himno al Sevilla

Venga, admitámoslo: los himnos de los equipos de fútbol son de lo peor que hay en el mundo del deporte. Y nadie se ha parado a pensarlo. Mucho menos en admitirlo. Pero, por una vez y sin que sirviera de precedente, todo el mundo admitió que el que compuso e interpretó El Arrebato para el centenario del Sevilla es de los mejores. Nadie lo puede negar, ya sea del Madrid, Barcelona, Barakaldo o Somozas. Más incluso cuando el Ramón Sánchez Pizcuán nos deja esas imágenes de más de cuarenta mil gargantas cantándolo al unísono. Mejor ver el siguiente vídeo para que quede claro.


Pues esta semana volvió a estar de actualidad ese himno compuesto hace más de una década. El Club América de México celebraba el pasado 12 de octubre su centenario en el partido que enfrentaba a los tigres a los Xolos de Tijuana, en el que se cuidó hasta el más mínimo detalle para que sus aficionados festejaran el primer siglo de vida del equipo más laureado del país azteca, que cuenta en sus vitrinas con doce campeonatos mejicanos y varios campeonatos internacionales.
En el descanso del partido, el grupo ‘Matute’ fue el encargado de presentar e interpretar un himno expresamente creado para el centenario, tal y como en su día hicieron el Real Madrid, el Atlético de Madrid o el propio Sevilla. Las redes sociales no tardaron en echar humo una vez que los cantantes –que, por cierto, deben mejorar en eso del playback– terminaron de interpretar la polémica melodía. Ni la letra se libró. Aunque, igual que anteriormente, lo mejor es comprobarlo.

Lejos de las similitudes que hay en ritmo, versos y expresiones utilizadas, las legislaciones vigentes en registros de propiedad intelectual delimitan en ocho compases iguales el límite del plagio, es decir, que si el tema nuevo, una vez desgranado, no es absolutamente idéntico en ocho o más compases no se considera plagio, y por tanto, es legal.
Lo peor es que no es la primera vez que el mundo del deporte se ve envuelto en inspiraciones –llamémoslo así– de este tipo. Hace unos años, el Waka Waka de Shakira, que era la canción oficial del Mundial de Sudáfrica, sonó tanto que no nos la pudimos quitar en dos veranos. Un tiempo después se conoció la demanda que recibió la cantante colombiana por un supuesto plagio de el tema El negro no puede, de Wilfrido Vargas. Los tribunales dieron la razón a la de Barranquilla, pero su nombre quedó tan manchado que la FIFA la descartó para futuros actos.

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